En este artículo les contamos la étapa previa antes de llegar al housesitting, cómo es el día a día con las mascotas y la casa, y qué marca la diferencia para que la experiencia sea exitosa y tener una reseña positiva.
En el artículo anterior explicamos qué es el House Sitting y contamos cómo conseguimos nuestra primera experiencia en Ottawa. También hablamos del proceso de selección, de la videollamada que resultó decisiva y de por qué encaja con nuestro estilo de viajar de manera lenta.
En este artículo sobre housesitting como funciona queremos mostrarles nuestra experiencia de la vida real. Lo haremos a partir de dos experiencias muy distintas: un apartamento pequeño en el centro de Ottawa con dos perros grandes y una casa amplia en los suburbios de Boston con dos perritas pequeñas, donde nos encontramos actualmente.
Antes del inicio del housesitting

Unos días antes de la llegada hay que releer toda la información del perfil del propietario, sobre todo las condiciones y responsabilidades.
Si nos surgen preguntas o dudas nuevas que no se habíamos contemplado, este es el momento de anotarlas para resolverlas directamente con el propietario.
Estos son los puntos más importantes a revisar:
El tiempo que se pueden dejar solas las mascotas:
Para los perros, el estándar está en un rango de 4 a 8 horas. Los gatos toleran ausencias más largas.
Otras mascotas de bajo mantenimiento, como reptiles o conejos, permiten salidas más prolongadas. Los planes de hacer turismo que tengamos, los deberemos adecuar a este factor.
La política de visitas
El estándar es no invitar a nadie sin permiso explícito del propietario. Las fiestas y reuniones sociales están prohibidas.
De por medio están la seguridad, la privacidad y el bienestar de los animales, que pueden estresarse ante desconocidos.
La Guía de Bienvenida
En TrustedHouseSitters, la plataforma que nosotros usamos, los propietarios están obligados a preparar esta guía con toda la información detallada sobre las mascotas y la casa.
Si en el perfil dice que hay que sacar a los perros tres veces al día, la guía especifica a qué horas, cuánto tiempo y por qué rutas. Lo mismo con la alimentación: cantidades, horarios, medicaciones y cuidados especiales. Si hay plantas, indica cada cuántos días regarlas. Si hay que sacar la basura, señala los días de recolección y a qué hora.
También incluye información práctica: el código del Wi-Fi, teléfono del veterinario y un contacto de emergencia, ya sea un vecino o un amigo del propietario.
En nuestras dos experiencias, los propietarios hicieron esta guía con mucho detalle y además, aunque no es una obligación, nos dejaron una copia impresa. Con tanta información para procesar, tenerla a mano fue muy útil, la consultamos muchas veces por día.
📌 25% de descuento en tu inscripción a trustedhousesitters.com
Si quieres inscribirte en esta plataforma y usas nuestro código de referencia puedes obtener un 25% de descuento en la membresía anual
Coordinar el transporte, la hora de llegada y salida
Algunos propietarios se ofrecen a buscar al sitter en el aeropuerto o la estación, pero en la mayoría de los casos hay que llegar de forma autónoma.
Para nosotros no fue un problema porque viajamos en nuestra moto, aunque en Ottawa nos topamos con un problema: no estaba permitido estacionar en la calle más de un par de horas, lo cual era un inconveniente grande. En la video llamada hablamos del tema y la propietaria se mostró abierta para encontrar una solución. Finalmente logró que nos autorizaran a usar un pequeño espacio en el garaje del edificio.
La hora de llegada hay que coordinarla con precisión. El propietario tiene un vuelo o un itinerario programado y un retraso de nuestra parte puede ser un problema real para él. Lo mismo aplica para la salida.
Lo ideal es esperar a que el propietario regrese, pero en nuestras dos estancias debíamos partir hacia el mediodía porque el siguiente destino nos exigía varias horas de ruta. En ambos casos los propietarios entendieron y pidieron a un vecino que verificara a las mascotas mientras ellos llegaban.
Housesitting como funciona: nuestra experiencia real

Queremos contarles cómo fue nuestra experiencia, que en ambos casos ha sido muy positiva, y los aspectos que consideramos más importantes para que el housesitting se desarrolle bien.
El primer encuentro y recorrido de la casa
En el artículo anterior recalcábamos la importancia de la videollamada para generar confianza entre ambas partes. El primer encuentro físico con el propietario tiene el mismo peso.
Ellos ya nos escogieron, pero con este encuentro buscan confirmar que las mascotas quedaran en buenas manos. Lo más importante es llegar con una actitud franca y abierta.
Lo ideal es estar al menos una o dos horas antes de que partan. Ese tiempo sirve para revisar la Guía de Bienvenida juntos y para que nos hagan un recorrido por la casa: la habitación y el baño que vamos a usar, dónde está todo, precauciones que no siempre son obvias y detalles técnicos como el funcionamiento de la calefacción, las alarmas o los electrodomésticos. También es el momento de recibir las instrucciones finales y resolver dudas de último minuto cara a cara.
Las mascotas
Ellas son el centro del housesitting, y el primer encuentro también es con ellas. El propietario va a observar cómo las tratamos y cómo reaccionan ante nosotros.
Cuando llegamos a la casa de Boston, nos habían indicado de no acercarnos a una de las perritas porque siempre rechaza a los extraños. Había que ignorarla y dejar que ella se acercara. Después de unos minutos entró en confianza, y al final el propietario comentó que teníamos buena energía para sus perritas.
Cada mascota tiene su propia personalidad. El propietario te va a describir cómo es, pero siempre hay una fase de descubrimiento y adaptación. Hay que tener claro que somos nosotros quienes nos adaptamos a ellas, no al revés.
Tener muy claros los límites
El propietario nos está dejando entrar en su hogar, por lo cual es normal que establezca límites que no se deben traspasar. Algunos son obvios, como no tocar las pertenencias personales, pero otros hay que aclararlos desde el principio.
En Ottawa, la propietaria nos dijo que podíamos usar el café, el té y las especias, pero no mencionó nada sobre la comida y los víveres que dejaba. El hecho de que nos mostrara el espacio de la nevera que podíamos usar nos dio a entender que no debíamos tocar sus provisiones. También enfatizó que no tocáramos sus bicicletas porque eran muy importantes para ella.
En Boston fue diferente: los propietarios nos dijeron que podíamos usar todo lo que quisiéramos y la mayoría de los espacios de la casa. Nos cedieron su dormitorio y su baño, pero nos dijeron de no usar los dormitorios ni el baño de las hijas.
Si hay dudas, es mejor preguntar abiertamente. Cuanto más explícitos sean los límites desde el inicio, menos posibilidades hay de un malentendido.
La rutina diaria
Las mascotas son las que determinan la rutina. Los horarios de comida, los paseos, la atención que necesitan, ya sea para jugar o mimarlas, y el tiempo máximo que se pueden quedar solas condicionan todo el día.
En Ottawa cuidábamos dos perros grandes en un apartamento pequeño, por lo cual las caminatas eran vitales para que pudieran hacer sus necesidades y ejercitarse. En total necesitaban dos horas diarias de caminata, divididas en tres salidas.
En Boston son dos perritas pequeñas en una casa grande con un patio trasero enorme. No hay que sacarlas a caminar tanto, pero sí estar pendientes de que puedan salir al patio cuando lo necesiten.
Por lo demás, la rutina ha sido la normal: trabajar, cocinar y hacer nuestras actividades, teniendo en cuenta que la tendencia es pasar más tiempo en casa que afuera.
La comunicación con el propietario también hace parte de la rutina. Ellos tienen un vínculo fuerte con sus mascotas y, aunque estén de viaje, quieren saber que están bien.
Nosotros enviamos mensajes, fotos y videos cada uno o dos días, para mostrarles cómo están y cómo se comportan durante su ausencia. Hemos comprobado que lo valoran mucho.
Por último, algo que nos ha sorprendido es el impacto que tiene la ubicación. En Ottawa estábamos en un barrio céntrico con mucha vida, lo que nos permitió conocer la vida local de la capital canadiense. En Boston estamos en los suburbios: poca gente en la calle, todo queda lejos, pero tenemos zonas verdes amplias y tranquilidad total. Son experiencias distintas y las dos nos han gustado.
El último día del housesitting.
La limpieza de la casa es una de las responsabilidades del housesitter, y después del cuidado de las mascotas es el aspecto más importante de toda la experiencia.
No se espera que al final del housesitting se haga una limpieza profunda, pero sí que el propietario encuentre su casa igual o mejor de como la recibimos.
Durante la estancia hacemos la limpieza de rutina, y el último día hacemos una limpieza general para que llegue a un hogar limpio y ordenado después del viaje. También lavamos las sábanas y toallas que usamos.
Otro punto importante es coordinar con el propietario dónde dejamos las llaves — dentro de la casa o con un vecino — y enviar un mensaje final confirmando que partimos, cómo quedaron las mascotas y si hay algo relevante que señalar.
Por último, aunque no es obligatorio, dejar una nota de agradecimiento o un pequeño detalle — una planta, unos chocolates — es algo muy bien valorado y refuerza el vínculo de confianza que es la base del housesitting.
Cómo asegurar una excelente reseña.
Según nuestra experiencia, estos cuatro factores son los que más pesan a la hora de recibir una evaluación positiva, y no es casualidad que sean también los pilares de cualquier experiencia exitosa de housesitting:
El primero, y más importante, es el cuidado y bienestar de las mascotas. Es el factor principal para una buena evaluación. El propietario nota si el interés por sus mascotas es genuino o no, y no hay forma de fingirlo.
En nuestro caso ha sido fácil porque nos hemos encariñado con cada una de las que hemos cuidado.
El segundo es la comunicación. Mantener una comunicación franca y abierta con el propietario durante toda la estancia es fundamental, no solo para coordinar la logística sino para que esté tranquilo de que sus mascotas están bien cuidadas.
El tercero es seguir las instrucciones al pie de la letra: los horarios de comida y los paseos de las mascotas, pero también el cuidado de la casa — plantas, basura, correspondencia.
Y el cuarto es la limpieza. Cuidar la casa como si fuera la nuestra.
El housesitting no es alojamiento gratuito. Es un intercambio basado en la confianza donde ambas partes salen ganando. Te permite conocer lugares diferentes, experimentar distintos modos de vida y conectar con la vida local, pero implica un compromiso real con las mascotas y la casa. Nuestro balance ha sido muy positivo y seguiremos haciéndolo en diferentes partes del mundo.
En el próximo artículo hablaremos de cómo encontrar los mejores housesittings: las plataformas disponibles, los factores que hay que tener en cuenta y los trucos para dar con las mejores opciones.



