turista o viajero: ¿Cuál de los dos eres?
Ultima revisión: Julio 1 de 2025
Durante años, se ha instalado la idea de que ser viajero es “mejor” que ser turista. El viajero suele asociarse con la autenticidad, la aventura y el descubrimiento; mientras que el turista, con la comodidad, lo planificado y el turismo masivo, junto con la imagen negativa que esto suele acarrear. Sin embargo, esta visión simplifica una realidad llena de matices.
“Más allá de las etiquetas, lo que realmente importa es que visitemos los lugares de manera consciente, relacionándonos con el entorno y las personas locales con respeto.”
No se trata de decidir si uno es mejor que el otroser turista o viajero, sino de reconocer que son formas distintas de afrontar un viaje, que dependen del contexto de los lugares visitados, el tiempo disponible o nuestras circunstancias personales.
Diferencias entre turistas y viajeros
Antes de establecer las diferencias, es importante comprender qué caracteriza a cada uno. Solo entendiendo qué es un turista y qué es un viajero podemos analizar con claridad sus diferencias.
¿Qué es un turista?
El turista es quien se traslada a otro lugar con el propósito de conocer nuevos destinos, vivir experiencias diferentes o simplemente descansar y desconectarse.
Este tipo de viaje responde a la necesidad de aprovechar al máximo un tiempo libre o de vacaciones, generalmente limitado. La planificación y la previsibilidad permiten optimizar esos días disponibles sin complicaciones.
Suele elegir destinos con buena infraestructura y servicios reconocidos, como hoteles “todo incluido” o paquetes turísticos que facilitan la experiencia. Los tours organizados y las visitas guiadas son habituales, ya que garantizan una forma cómoda de conocer los principales atractivos sin desvíos ni imprevistos.
📌 ¿Qué es un turista? – Origen de la palabra
El término «turista» tiene su origen en el latín «tornus» (vuelta o movimiento), que pasó al francés como «tour» (desplazamiento con un punto de partida y retorno) y luego se transformó en tourista.
Se refiere a la persona que realiza un desplazamiento temporal con retorno, motivado principalmente por el ocio, la recreación o el descanso.
Su intención es regresar a la rutina de la vida diaria con energía renovada y la sensación de haber disfrutado plenamente de su tiempo libre. Por eso, prioriza la comodidad, la organización y la seguridad del entorno.
Es habitual que prefiera destinos considerados «seguros» y ampliamente validados por la experiencia de otros. Lo importante no es si se trata de lugares internacionales o locales, sino que ofrezcan un bajo nivel de incertidumbre.
París, por ejemplo, atrae a millones de visitantes no solo por su riqueza cultural y patrimonial, sino porque representa una experiencia establecida y reconocible. Sus atractivos reconocidos y su reputación como destino turístico la convierten en una elección confiable para muchos.
El turista también suele inclinarse por visitar monumentos, lugares emblemáticos o atracciones turísticas de renombre, donde lo desconocido aparece envuelto en estructuras organizadas y entornos accesibles, sin grandes riesgos ni imprevistos.
¿Qué es un viajero?
📌 ¿Qué es un viajero? – Definición según el diccionario
Viajero: La persona que viaja
Viajar: Trasladarse de un lugar a otro, generalmente distante, por cualquier medio de locomoción.
Según su definición más básica, un viajero es una persona que se desplaza. Sin embargo, en el contexto de las diferencias entre el turista y el viajero, esta figura representa algo más que el simple acto de trasladarse.
El viajero se caracteriza por su disposición a explorar, adentrarse en lo desconocido y asumir los riesgos que conlleva la incertidumbre.
A menudo elige destinos menos frecuentados o que lo sacan de su zona de confort, evita las rutas convencionales y prioriza el contacto directo con la cultura local. No busca una experiencia planificada al detalle, sino que valora lo inesperado y se adapta a las circunstancias del camino.
Un mismo destino puede representar experiencias muy distintas según quién lo visite. Antes mencionamos a París como un ejemplo de lugar validado y de baja incertidumbre para muchos turistas. Sin embargo, para una persona que nunca ha salido de su país, que apenas ha viajado en avión y que se siente intimidada por un entorno cultural diferente y una lengua que no domina, esa misma ciudad puede convertirse en una gran aventura. Lo que para unos es un entorno familiar, para otros puede ser un salto hacia lo desconocido.
Este contraste subraya que la condición de viajero no siempre está en el destino elegido, sino en la actitud frente a lo que se desconoce. El mismo lugar puede vivirse como una experiencia segura o como un desafío, según la trayectoria y la disposición personal de quien lo visita.
Ser viajero implica, con frecuencia, aceptar un mayor nivel de incertidumbre e incomodidad, pero también ofrece una oportunidad más directa para observar, escuchar y aprender de los lugares visitados y sus gentes. Lo que le da valor a la experiencia es la forma en que nos conectamos con el entorno, más que el nivel de planificación o confort que tengamos.
Turistas vs viajeros
Una vez establecidos ambos perfiles, resulta más claro identificar sus diferencias. No se trata de dos definiciones opuestas ni absolutas, sino de enfoques distintos que pueden combinarse según el tipo de viaje y el contexto. Sin embargo, es posible reconocer algunas tendencias características:
| 📌 Aspecto | 📌 Turista | 📌 Viajero |
|---|---|---|
| ✅ Motivación principal | Descanso, comodidad, desconexión | Experiencia, aprendizaje, inmersión |
| ✅ Tipo de destino | Lugares validados, infraestructura desarrollada | Lugares menos frecuentados, incluso con incomodidades |
| ✅ Planificación | Itinerarios fijos, paquetes organizados | Rutas flexibles, espacio para la improvisación |
| ✅ Actitud frente al viaje | Busca seguridad y previsibilidad | Acepta lo desconocido, se adapta al entorno |
| ✅ Relación con lo local | Consumo de servicios turísticos reconocidos | Interacción directa con lo cotidiano y lo auténtico |
| ✅ Resultado esperado | Renovarse y disfrutar sin complicaciones | Volver con nuevas perspectivas, fruto del contacto con lo distinto |
Estas diferencias no invalidan una forma u otra de viajar. De hecho, en muchos casos ambas actitudes conviven. Lo que distingue a cada enfoque es, ante todo, la manera de vivir la experiencia más que el destino en sí.
¿Qué es mejor, ser turista o viajero?
Esta pregunta no tiene una única respuesta. Depende de múltiples factores: la etapa de la vida, el tipo de viaje, el tiempo disponible, el estado físico y emocional, entre otros. Aunque turista y viajero suelen presentarse como figuras contrapuestas, en la práctica muchas veces conviven en una misma persona, e inclusive dentro de un mismo itinerario.
Por ejemplo, alguien puede viajar con una modalidad claramente turística, alojándose en un hotel todo incluido, disfrutando de los servicios y buscando descanso. Sin embargo, durante ese mismo viaje puede surgir el deseo de explorar más allá de lo programado. Un día cualquiera, esa persona decide salir del hotel, tomar un transporte local y caminar por una ciudad cercana, perdiéndose entre calles donde casi no hay turistas.
En ese momento, aunque su viaje tenga una lógica de turismo, está actuando como viajero: busca lo auténtico, se enfrenta a lo desconocido, modifica su rumbo.
De igual forma, un viajero puede sentirse agotado tras varios días de trayectos largos y cambios constantes de entorno. La incertidumbre, las diferencias culturales o las barreras del idioma pueden acumularse. Entonces elige pasar unos días en un alojamiento cómodo, con servicios completos, para descansar y reponer fuerzas. En ese momento, sin dejar de ser viajero, se comporta como turista.
“¿Es uno realmente mejor que el otro?
La verdad es que no. Ambos enfoques tienen un valor único y ofrecen diferentes formas de disfrutar el viaje.”
La cuestión no debería ser cuál es mejor, sino cómo integrar lo mejor de cada enfoque. Viajar con intención, con respeto por el entorno y con apertura a lo nuevo, es posible desde ambas actitudes. Hay momentos para el descanso y otros para la exploración. La clave está en reconocer qué necesitamos en cada viaje o, en el mismo viaje, lograr un equilibrio entre ambos.
La relevancia del turismo
Como dijimos en la introducción, el turista está asociado a los efectos negativos del turismo masivo, pero no podemos desconocer la enorme importancia a nivel mundial que tiene el turismo, tanto en lo económico como en lo social para muchos países.
El turismo es, en esencia, una puerta de acceso al mundo. Ha permitido que millones de personas puedan desplazarse, conocer otros lugares y ampliar sus horizontes, incluso con recursos y tiempo limitados. Representa una oportunidad para descubrir y disfrutar del entorno, sin que ello implique necesariamente una actitud superficial o irresponsable.
Además, la industria turística es una de las más relevantes a nivel global. Su volumen económico rivaliza con sectores como el energético o el automotriz, y proporciona empleo e ingresos esenciales para muchas regiones. En numerosos países, el turismo es un pilar del desarrollo y la estabilidad económica.
“El turismo es un sector económico clave para muchos países. Su volumen de negocios es comparable al de grandes industrias como la del petróleo o la automotriz, generando empleo y recursos vitales para diversas regiones.”
Al mismo tiempo, no se puede ignorar que un turismo desmedido o mal gestionado puede tener consecuencias negativas: presión sobre las infraestructuras, deterioro ambiental y pérdida de autenticidad en los destinos.
En el artículo sobre el turismo masivo en Mallorca, abordamos un ejemplo de cómo estas dinámicas afectan a las comunidades locales y al equilibrio del entorno: Por eso, más que rechazar el turismo, necesitamos transformarlo.
Ser un viajero o un turista responsable supone informarse, respetar las normas locales, apoyar las economías regionales y minimizar el impacto ambiental. Se trata de reconocer el valor del turismo sin ignorar sus efectos, y de entender que cualquier forma de viaje puede realizarse con respeto hacia los lugares y las personas que nos reciben.
Entonces, ¿Turista o viajero?
No hay una respuesta definitiva. Ambos enfoques ofrecen una manera válida de disfrutar del mundo. Lo importante es disfrutar de cada viaje de forma responsable, consciente y respetuosa con los destinos visitados, ya sea que se esté buscando descanso o aventura.
Turistas o viajeros, cada uno de nosotros debemos promover un turismo y una manera de viajar más sostenible. Al final, lo que realmente marca la diferencia no es solo la actitud y el propósito de nuestra experiencia, sino también cómo tomamos decisiones para minimizar el impacto de nuestros viajes, respetando los lugares que visitamos y las personas que viven en ellos.
“Nuestra principal responsabilidad es reducir el impacto negativo del turismo masivo y sobre explotación de ciertas destinaciones.”



