Recuerdo muy bien el momento en que la idea de un viaje largo surgió en mi mente. Regresaba de una salida veraniega en moto y en la ruta no dejaba de pensar cómo sería prolongar ese viaje de domingo durante varios meses.
Llevaba tiempo siguiendo a viajeros en blogs y videos de YouTube que habían hecho exactamente eso. Cuando llegué a casa, le dije a Adry que en algún momento de la vida me gustaría hacerlo.
En este segundo artículo de la serie sobre el viaje largo que hicimos por Asia, queremos contarles cómo tomamos esta decisión, que no fue en un instante, sino un proceso que pasó por varias etapas: primero surgió la idea, luego comenzó a tomar forma durante varios meses, hasta que finalmente concretamos una fecha.
Esta no es una guía, sino nuestra experiencia personal que puede servir de ejemplo, puesto que pausar la vida por varios meses y hacer un viaje largo es una decisión muy personal, ya sea individual o en pareja, que depende de las circunstancias personales, el momento de la vida y muchos factores más.
Cómo la idea de un viaje largo comenzó a tomar forma

En el artículo anterior sobre qué es un viaje largo, vimos que la decisión de hacerlo suele surgir por distintas razones.
En nuestro caso fue una combinación de varios factores. Por una parte, nos encanta viajar y después de las vacaciones anuales de tres semanas o un mes, quedábamos con ganas de haber seguido viajando y tener la experiencia de viajar despacio, sin prisas.
El segundo factor fue que nuestros hijos estaban en la universidad y comenzamos a preguntarnos cómo sería la vida cuando ellos terminaran sus estudios y se independizaran.
Entonces, como gran parte de los sueños o grandes cambios, todo comenzó con la típica pregunta: ¿Qué pasaría si…?
Para nosotros fue:
¿Qué pasaría si tomamos una pausa de un año, para hacer un viaje largo cuando los hijos terminen la universidad?
Como seguramente le sucede a muchos, cuando surge esa pregunta no hay una respuesta clara porque la posibilidad suena demasiado irreal y abstracta.
La primera reacción es decir:
📌 ¿Qué haríamos con nuestras cosas?
📌 Sería una locura
📌 No es posible
Miedos y dudas antes de decidir hacer un viaje largo
Aunque la primera reacción fue de dudas e incredulidad, la idea seguía viniendo a nuestras mentes, así que la siguiente pregunta fue:
¿Realmente sería posible?
Es en este momento donde aparecen las dudas y los miedos:
📌 Si lo hiciéramos, ¿qué pasaría con nuestros trabajos?
📌 ¿De dónde obtendríamos los recursos financieros?
📌 Viajar tanto tiempo no sería fácil.
Solo estos temores hubieran sido suficientes para abandonar la idea. Pero decidimos no resolver esas preguntas de inmediato. Primero teníamos que saber si realmente queríamos hacerlo.
Nuestra ventaja es que ya habíamos tenido un gran cambio de vida: la inmigración a Canadá. Recordamos el camino que recorrimos y cómo todo se fue resolviendo. Aunque no fue fácil y hubo momentos muy duros, todo salió bien.
Así que ya sabíamos que:
Las dudas y los temores están ahí para protegernos, obligarnos a tomar precauciones y pensar con cuidado, pero que si dejamos que nos dominen, nos paralizan.
Por experiencia sabíamos que vencer los miedos es posible y que las recompensas de hacerlo son muy grandes.
No tomamos la decisión de inmediato. Dejamos reposar la idea varias semanas, incluso meses, pero entre más pensábamos en ella, más dejaba de ser algo abstracto para convertirse en una posibilidad real. En nuestro caso particular, yo lo decidí más rápido, pero a Adry le tomó más tiempo asimilar la idea.
Durante años construimos una vida en familia en Canadá, tiempo durante el cual nuestros hijos crecieron, estudiaron y se convirtieron en jóvenes adultos. Nos encantaba la ciudad en la que vivíamos y teníamos nuestro círculo de amigos bien establecido, pero cuando los hijos terminaran la universidad, quedaríamos solos y comencé a sentir que ese sería el final de un ciclo y que lo podríamos aprovechar para hacer un viaje largo.
Adry, por su parte, amaba su trabajo y su entorno. Cambiar todo aquello a lo que estaba apegada le resultaba difícil. Algo que la ayudó a decidirse fue entender que una pausa de un año nos permitiría no solo viajar, sino pasar tiempo de calidad en Colombia con nuestras familias, especialmente con nuestros padres, que ya tienen una edad avanzada.
En años anteriores, debíamos repartir el escaso tiempo de vacaciones entre viajar y visitarlos. Lo que al principio le generó resistencia a Adry, con el paso de los meses, se fue convirtiendo, para ella también, en una posibilidad real.
Cómo decidir hacer un viaje largo: la decisión final y lo que aprendimos

Poco a poco en nuestras mentes nos fuimos acostumbrando a la idea hasta que estuvimos preparados para establecer una fecha: el momento en que nuestro hijo menor terminara la universidad.
En ese entonces faltaban todavía varios años, pero consideramos que eso nos daría el tiempo suficiente para planear todo cuidadosamente. Sin embargo, como lo veíamos tan lejano, todavía parecía irreal. Cuando realmente comenzó a tomar forma y a verse como algo que íbamos a hacer, fue cuando empezamos a hablar del proyecto y a contárselo a nuestras familias y amigos.
Lo que aprendimos de todo ese proceso es que la decisión de hacer un viaje largo, o de cualquier cambio importante en la vida, rara vez llega como un momento de claridad repentina.
La decisión llega despacio, primero como una pregunta loca que da paso a una posibilidad, luego como una idea que vuelve una y otra vez, y finalmente como algo que simplemente sabes que vas a hacer y le pones fecha.
Establecer una fecha es la diferencia entre los sueños y los objetivos que se vuelven en realidades.
Si estás en alguna de esas etapas, no necesitas tener todo resuelto. Lo importante es no dejar que los miedos decidan por ti antes de haberte dado el permiso de imaginar que sí es posible.
En el próximo artículo les contaremos cómo fueron esos años de espera, cómo planeamos nuestro viaje y las etapas de esa planeación.



